RIO DE JANEIRO, Brasil.- La ciudad de Río de  Janeiro amaneció hoy bajo una tensa calma a la espera de nuevas acciones de la Policía contra el narcotráfico en favelas de la zona norte, en respuesta a la ola de violencia criminal  iniciada el domingo y que dejó al menos 30 muertos.

Con la "Ciudad Maravillosa" transformada en un verdadero escenario de guerra, los cariocas sufren un forzado síndrome de pánico y debieron cambiar su rutina al tiempo que permanecen atentos a las noticias en diarios, radios y televisión.

Desde que estallaron los incidentes, el domingo, el saldo  preliminar por los choques entre policías y traficantes en Río de  Janeiro -subsede del Mundial de fútbol 2014 y sede de los Juegos Olímpicos de 2016- era hasta el jueves de al menos 30 muertos,  unos 190 detenidos y más de 70 vehículos incendiados.

Ayer, luego de invadir la Vila Cruzeiro en una operación sin precedentes y con ribetes cinematográficos, que incluyó militares ataviados para la guerra, vehículos con orugas y ametralladores de grueso calibre, la Policía anunció que reconquistó el lugar y expulsó a los narcotraficantes.

"En este momento la Vila Cruzeiro pertenece al Estado", declaró a la prensa Rodrigo Oliveira, subjefe de operaciones de la Policía Civil (AFP-Reuters)